Dismorfia, un trastorno de la imagen obsesivo.
La nueva obsesión por parecerse a la mejor versión de una misma, ya tiene nombre de trastorno: se llama dismorfia y no se soluciona con cirugía sino con terapia psicológica.
Pensar constantemente en defectos físicos, que para los demás pueden ser imperceptibles, y magnificarlos hasta que empiezan afectar negativamente, es una señal de alerta.
Los síntomas más frecuentes que genera este trastorno:
Puede afectar a personas de cualquier género y presentarse durante la adolescencia o adultos. Y suele agravarse con los cambios físicos como la aparición de canas y arrugas.
Hay que recurrir a un profesional de la salud mental para tratar a la persona con :
Prevención de exposición y respuesta
Recurrir a pensamientos y situaciones reales para demostrarle que su percepción de sí mismo no es precisa.
El apoyo de las personas más importantes de su vida es esencial.
Fomentar la autocompasión y dejar de lado la postura enjuiciadora
Las técnicas de respiración, relajación o mindfulness
Querer encajar, en los estándares que impone la sociedad, puede hacernos mucho daño.
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